Escuela de Karate Tradicional Shorin Ryu Kyudokan - Tenerife

biografía de Higa sensei

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Higa Sensei

9º Dan Hanshi

(volver a I Seminario Internacional de Karate y Kobudo)

Oscar (Osukaru) Masato Higa, 9° Dan Hanshi - Director Técnico Mundial de la escuela Shorin Ryu Kyudokan, y representante europeo de la Ryu Kon Kai Kobudo - pertenece a la familia Higa, originaria de la isla de Okinawa y símbolo actual del Karate-do Kyudokan. Él es hijo del maestro Jintatsu Higa y sobrino del maestro Yuchoku Higa, 10° Dan Hanshi, creador de la escuela y su director a nivel mundial hasta su muerte en noviembre de 1994.
Oscar Higa nace en Buenos Aires, Argentina, en 1945. En ese país, en una época en que todavía no existían los dojos de Karate, él tomaba parte de las lecciones privadas que su padre daba a pequeños grupos del colectivo japonés. Óscar crece alternando la práctica de Karate con sus estudios de ingeniería y su otra gran pasión, la pintura, que le ayudó a desarrollar su sensibilidad espiritual. Solía decir: "El Arte de la pintura y el Arte del Karate-do tienen el mismo principio Zen; en Karate se dice: "yo no tiro el puñetazo, yo soy el puñetazo". En pintura se diría: "yo no pinto, yo soy la pintura, paso a ser pincel, me transformo en aquello que hago". En última instancia la eliminación del Yo y la ruptura de los conceptos dualistas es común a todas las artes.

A principios del año 1967 conoce al Maestro Michihisa Itaya, representante en la Argentina de la escuela Shotokan, cuyo principal objetivo era desarrollar el Karate deportivo en aquel país. El Maestro Itaya visitaba con frecuencia a la familia Higa y aprendía a través de las enseñanzas del Maestro Jintatsu Higa las características del antiguo Karate tradicional de Okinawa. El Karate deportivo era una experiencia desconocida para Oscar, es así que a través de su padre le pide al Maestro Itaya la posibilidad de participar en los certámenes de Karate, sea en las competencias de Kata como de Kumite. El Maestro Itaya aceptó el pedido pero con la condición de que Oscar debía aprender los katas de la escuela Shotokan, condición necesaria en aquél entonces para poder participar en las competencias de Karate. Oscar inicia por lo tanto su actividad competitiva, obteniendo múltiples éxitos en las competencias, transformándose en el 1er campeón argentino de Karate y clasificándose en el primer puesto en muchos e importantes torneos, entre ellos: el Torneo Metropolitano, el Torneo Interprovincial, el Campeonato Argentino, el Campeonato Rioplatense y el Campeonato Sudamericano, tanto de Kata como de Kumite. Se convierte además en el primer cinturón negro Shotokan en la Argentina.

Terminada la experiencia en el Karate deportivo, decide dedicarse exclusivamente al entrenamiento con el padre y a la difusión del Karate de Okinawa. Un día del año 1969 el padre le dice: "Si vas detrás de un conejo lo podrás agarrar, aunque de todos modos no es fácil. Pero si vas detrás de 2 conejos simultáneamente seguramente no agarrarás ninguno". Oscar comprende el mensaje del padre y decide por lo tanto abandonar todas las otras actividades y dedicarse exclusivamente a la práctica del Karate con un intenso entrenamiento de al menos 6 ó 7 horas al día en la búsqueda y en la difusión del Karate, logrando además introducir la escuela en distintas provincias de la Argentina y en Sudamérica. Mientras está en la Argentina cubre diversos cargos: Secretario de la Asociación Argentina Shorinryu Karate-do de Okinawa, Miembro del Consejo Técnico, Asesor Técnico de las filiales provinciales, Árbitro Oficial en torneos nacionales e internacionales y Director y Jefe de Instructores del "Instituto-Escuela Higa"; fue además el primer profesor de la cátedra de Karate-do en la Escuela de Periodismo Deportivo del Círculo de Periodistas Deportivos de la Argentina, la más importante institución nacional en esta especialidad. En el año 1976 en Okinawa le confieren el grado de 5° Dan reconocido por la Federación de Karate-do de Okinawa, adjudicándose además el máximo puntaje en la historia de la Escuela en un examen de graduación. En ese mismo año conoce al Maestro de Kobudo Eisuke Akamine, jefe de la escuela Hozon Shinkokai de Okinawa, quien lo designa su representante en la Argentina. En el año 1983 a causa del fallecimiento de su padre Jintatsu, se hace cargo de la jefatura de la Escuela Kyudokan en la Argentina. En 1985 obtiene el grado de 6° Dan Renshi y recibe en Okinawa el título de Representante de la Escuela Kyudokan para toda Sudamérica. En el mismo año es recibido en Ecuador, en el palacio de Gobierno, por el Vicepresidente de la República, Doctor Blasco Peñaherrera. En esta ocasión el Maestro Higa confiere al entonces Presidente de la República, Ingeniero León Febres Cordero - ausente por compromisos- y al mismo Vicepresidente, el grado de 10° Dan Honorario de la Escuela Kyudokan de Okinawa.

En marzo de 1988, con ocasión de uno de sus frecuentes viajes a Okinawa obtiene el grado de 7° Dan Kyoshi y le confieren la Representación para toda América y el título de Director Técnico Mundial de la Escuela. En agosto de 1988 deja la Argentina y se establece en la ciudad de Los Ángeles (USA) introduciendo por primera vez la Escuela Kyudokan en Norte América. En 1989 se incorpora a la Escuela de Kobudo Ryu Kyu Kobudo Ryukonkai, que tiene como jefe de escuela en Okinawa al Maestro Kotaro Iha. A partir del año 1990 en adelante el Maestro Higa comienza a difundir el Karate Kyudokan en Italia. Llega a Milano y permanece unos meses en esa ciudad, donde se encontraba su discípulo Antonio Policrisi, uno de los más capacitados discípulos del Maestro Higa. Después de Milano se traslada a Pádova (Véneto) y luego a Rieti (Lazio) para arribar finalmente a Sicilia. Después de haber vivido unos meses en Partinico (provincia de Palermo) se establece en la ciudad de Palermo, donde reside desde el año 1995. En 1992 durante un viaje de actualización en el dojo de su tío Yuchoku, lo nombran Representante de la Escuela Kyudokan para toda Europa. En setiembre de 1994 obtiene el grado de 8° Dan Kyoshi. La Junta de Maestros en el año 1997 en Okinawa por sus años de dedicación constante, su rica experiencia técnica, sus logros en distintas áreas y sus responsabilidades internacionales le han otorgado el 9no. Dan Hanshi y lo ratifican en el cargo de Director Técnico Mundial de la Escuela. También es nombrado Representante de la Federación Ryu Kyu Kobudo Ryukonkai para toda Europa. Su actividad en Italia y en el mundo en estos últimos años ha sido y continúa siendo prolífica: ha sido miembro del Consejo Técnico y Jefe de Árbitros de Karate Tradicional de la World Karate Organization, es el Presidente y Director Técnico de la Organización Italiana de Karate-do Kyudokan de Okinawa (O.I.K.K.O.), es Vicepresidente de la World Okinawan Shorinryu Kyudokan Karate-do Federation; ha arbitrado en distintas competencias nacionales e internacionales, entre ellas tres mundiales, dos copas sudamericanas y dos europeas. En Palermo (Sicilia-Italia) ocupa el cargo de Director Técnico y Jefe de Instructores de la Asociación Deportiva Cultural de Okinawa. Viaja constantemente a distintos países del mundo por seminarios, arbitraje, exhibiciones y para dictar cursos, ya sea de Karate como de Kobudo.

En el año 1992 tomó parte junto a su discípulo Fabián Pérez en la famosa "Pascua del Budo" organizada por la Sport Promotion cuyo presidente es el Maestro Giácomo Spartaco Bertoletti. Considerada una de las más importantes manifestaciones de Artes Marciales del mundo, ha recorrido Italia en 12 etapas y en 12 ciudades distintas. En enero de 1999 la Revista Samurai, la más importante revista de Artes Marciales de Italia y una de las más importantes del mundo, honra al Maestro Oscar Higa como uno de "Los grandes personajes de las Artes Marciales". El Maestro Higa suele decir: "La Armonía es el símbolo del Karate-do; ¿cómo puedo estar en armonía con los demás si no estoy en armonía conmigo mismo? El Karate es la Vía hacia la Armonía". Refiriéndose al hecho que todo es relativo suele repetir su lema: "En principio todo importa. En última instancia nada importa", o sea, es necesario saber dar la justa importancia a todas las cosas, pero en última instancia saber hacer el desapego de todo. También es común oírle decir: "En el Karate, como en la vida, si bien es importante comenzar y llegar, es de fundamentalmente importancia transitar", es decir, vivir cada paso, cada momento. Cuando se le pregunta por qué motivo practica Karate, responde: "No diría que practico porque busco una filosofía, una experiencia mística o para ser más fuerte. Practico sólo porque me gusta, me hace bien, me hace feliz; el Karate es parte de mi vida y practico sin buscar una intencionalidad y sin que nada ni nadie me obliguen. Como consecuencia de mi práctica consigo todos los demás objetivos".